¿Qué se conoce en el mundo de la cocina argentina?
Sra. María Podestá
Es cierto que primero se identifica al país por el fútbol y el tango, pero también se sabe que la Pampa es una llanura fértil e inmensa, reconocida por la calidad de su ganado vacuno y de sus carnes.
En síntesis, se sabe que en la Argentina se come bien pero no mucho más.
A lo largo de sus dos siglos de historia, la Argentina creció tan rápido, de forma tan dinámica y recibió tantos inmigrantes en tan poco tiempo que, como sucede con muchas instituciones, la cocina aún está en proceso de construcción de su propia identidad.
Aun así, la llamada cocina típica o regional de Argentina tiene muchas variantes en un mismo tipo de preparación, de provincia en provincia y de casa en casa adquiere características que la definen y diferencia.
¿Cómo fueron los inicios culinarios de la Argentina?
Antes de la independencia, esta era una tierra despoblada que se alimentaba principalmente con carne (y aquí carne era sinónimo de carne vacuna).
El ganado traído al Río de la Plata por los colonizadores españoles se multiplicó naturalmente gracias a las condiciones favorables y en poco tiempo pasó a ser la principal industria local gracias a los saladeros primero y luego a los frigoríficos.
El puchero y el asado, platos criollos por excelencia, fueron durante mucho tiempo el pilar de la alimentación de los habitantes de estos suelos.
Algunos productos locales como la yerba mate por ejemplo, gozaron de gran aceptación entre los recién llegados, quienes lo incorporaron a su dieta.
La incipiente industria del vino, cuya producción local estaba prohibida por la corona española, también se hizo su lugar en la provincia de Mendoza.
La política instaurada a partir de mediados del siglo XIX fomentó especialmente la inmigración europea e hizo que las ciudades y las vastas extensiones de la naciente Argentina se vieran pobladas por oleadas de españoles e italianos y, en menor medida, por alemanes, franceses, austríacos, británicos y rusos.
Así es como la Argentina se encontró poblada por casi un 30% de inmigrantes que junto a su fuerza laboral trajeron sus tradiciones y costumbres.s hábitos culinarios forzosamente se modificaron: las pastas en todas sus variantes y la milanesa, por ejemplo, algo excepcional en el mapa gastronómico, se volvieron familiares en las mesas.
Este intercambio entre nativos e inmigrantes fue creando un nuevo mapa gastronómico.
Los primigenios habitantes del interior además aportaron sus recetas y productos como el maíz, omnipresente en América y responsable de los deliciosos locros, mazamorras y humitas.
Nuestros vecinos latinoamericanos también trajeron lo suyo: el ceviche es un plato que actualmente goza de gran aceptación en los restaurantes.
Este magma social sigue tan activo como antes.
En las últimas décadas se incorporaron nuevas etnias que llegaron con su bagaje culinario: los chinos y los coreanos ya se están haciendo sentir.
Es este “crisol de cocinas” que recibe hoy a los extranjeros que visitan la Argentina y que se potencia por el boom turístico que vive el país, en su gastronomía, hotelería y enología.
Los invitamos pues a descubrirlo y a conocer mejor esta cocina que se encuentra en constante desarrollo.